Pasó María…

Paso María, pasó el amago de tsunami, el programa de Los Rayos X y…

pasaron  casi todos los asuntos que tuvieron que ver con la radioafición. La marea está volviendo a su nivel y se ve un atisbo de normalidad entre los radioaficionados. Aunque todavía hay muchos puertorriqueños pasando por una época de devastación y tristeza que no debemos olvidar.

La radioafición de Puerto Rico funcionó por muchos años como una agrupación más o menos unida. Una comunidad donde muchos, pero no todos los radioaficionados son socios del ARRL por lo que se organizó la Sección de Puerto Rico del ARRL. El American Radio Relay League es una organización que reúne a los radioaficionados de muchas partes del mundo con el propósito de mantener a sus socios y no-socios unidos e informados de los acontecimientos relacionados con las comunicaciones. El ARRL por décadas ha unido esfuerzos para proteger a la radioaficionados de ataques de otros grupos interesados en el espectro de radio y velando siempre que los proyectos de ley no nos quiten el derecho a las frecuencias asignadas al Servicio de Radioaficionados.

La radioafición es una combinación de un servicio, especialmente durante emergencias y la diversión. El radioaficionado debe estar preparado para ayudar a las agencias de gobierno y al público cuando debido a desastres los sistemas de comunicaciones convencionales dejan de funcionar.

Puerto Rico tiene agencias buenas y no tan buenas para ayudar en casos de emergencia, la labor de estas agencias es ayudar en la preservación de la vida humana y la protección de la propiedad.

Puerto Rico, aunque relativamente pequeño tiene unas necesidades muy especiales en cuanto a comunicaciones debido a su terreno. Las comunicaciones agenciales e inter-agenciales se llevan a cabo en frecuencias altas. Estas frecuencias son excelentes para comunicar, pero presentan un inconveniente, como todos sabemos las ondas de VHF y UHF viajan en línea de visión. Esto quiere decir que su efectividad llega solamente hasta encontrarse con una estructura o montaña. En otras palabras, estas señales llegan un poco más lejos que hasta donde nuestra visión llega. Es por eso que estos sistemas dependen casi 100% de repetidores colocados en lugares altos. La combinación de radios base y repetidores forman una red excelente de comunicaciones para cubrir toda la isla en tiempos normales.

¿Qué sucede entonces? ¿Porqué nos quedamos sin comunicaciones con tanta facilidad?

Sencillo, las estaciones repetidoras están en lugares altos y aislados en muchas ocasiones con acceso por carreteras secundarias o caminos. Es precisamente a esos lugares que los vientos de tormenta, las tormentas eléctricas el mal tiempo atacan con mayor fuerza. Si las estaciones repetidoras pierden su antena, la energía eléctrica o la ayuda de plantas de emergencia todo el sistema queda trunco y prácticamente inservible.

Lo arriba expresado nos permite entender el ya famoso dicho – “Cuando todo falla, la radioafición”. Los radioaficionados tenemos la autorización de la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC) para usar lo que llamamos las “bandas bajas”. Una virtud que estas bandas tienen es su alcance. Las bandas bajas llegan mucho más lejos que las altas. Los radioaficionados pueden comunicar de antena a antena sin necesidad de estaciones repetidoras intermedias a largas distancias, podemos hablar con nuestro vecino cercano hasta con un radioaficionado al otro lado del mundo.

Sabido todo esto, vemos ahora con claridad que la radioafición es un recurso clave para las agencias de gobierno. Dejando a un lado la parte de “diversión”, durante emergencias, los radioaficionados debemos acercarnos a las agencias de gobierno y ofrecerles nuestra ayuda en cuanto a comunicaciones de emergencia.

Estos servicios no son efectivos si pretendemos organizarlos cuando se nos viene encima una emergencia. Se requiere organización previa de agencia y radioaficionados.

El Servicio de Radioaficionados por lo general cuenta con un recurso excelente para lograr esto – el “American Radio Relay League” (ARRL). Tenemos una organización local electa por la comunidad de radioaficionados local, cuando está bien dirigida establece la relación entre los radioaficionados y las agencias servidas. Cuando no hay liderato es un fracaso.

Seguiremos con este tema próximamente.

¡Hasta entonces, disfrutemos de la energía eléctrica si nos llegó, y si no nos llegó roguemos porque nos llegue!

Hasta el próximo lunes de boricua…

Muchos 73 de Victor/KP4PQ

Otra gotita de nuestra historia…

Cuenta sus experiencias…

Incluimos para el deleite de nuestros lectores , las experiencias de Don Juan Carlos Vergne cuya juventud transcurrió sirviendo como operador de radio en la Marina de los Estados Unidos. Movido por el deseo de viajar y ver al mundo, desde muy joven ingresó en la Armada como artillero. En ese puesto lo sorprendió la entrada de los Estados Unidos en la Primera Guerra Mundial. La Marina movilizó a sus artilleros, operadores de radio y el cuerpo de señales y les asignó misiones en distintos buques que navegaban entre Europa y América.

En su puesto de artillero en el buque “Antilles”, encontramos poco tiempo después a Juan Carlos, un muchacho de 17 años. Pronto se inician los viajes a Francia y es en estas travesías que conoce a un norteamericano de apellido Osborne y entabla amistad con el.  El Sr. Osborne lo inició en el campo de la radiotelegrafía; era operador de radio en el Antilles y en sus ratos libres le explicaba a su amigo Vergne el funcionamiento del equipo. Le prestó, además, un pequeño instrumento para producir las señales. Fue está la primera experiencia que tuvo Vergne con instrumentos de telegrafía.

Describe Vergne su trabajo como artillero interesantísimo, pero sumamente molesto. La mayor parte del tiempo tenía que permanecer sobre cubierta y cuando azotaba el viento y el oleaje frio del Atlántico del Norte, barría la cubierta de la nave, miraba con gran nostalgia la cabina tibia y cómoda donde estaba instalado el Sr. Osborne operando sus aparatos de radio. De ese anhelo de comodidad y sosiego le nació el interés por la telegrafía. Pero antes de realizar sus deseos tuvo una experiencia desoladora.

Era el tercer viaje de regreso de Francia. Su barco, junto a otros dos, formaban un convoy con destino a los Estados Unidos. Por un desperfecto en uno de los barcos se vieron obligados a reducir la velocidad. Al tercer día de marcha, frente a las costas de Brest, un submarino alemán logró hundir el barco mayor, el Antilles, pereciendo sesenta y siete personas de la tripulación. Los supervivientes fueron conducidos a Francia donde permanecieron unos meses como medio de recuperación

Al regresar a los Estados Unidos, Vergne y el grupo de náufragos fueron llevados a cuarteles en Brooklyn. Fue entonces cuando Vergne vio la oportunidad propicia para solicitar admisión al Departamento de Radio de la marina. Se entrevistó con Mr. Muller, dirigente general del Departamento, quien le indicó que hiciera la solicitud por escrito. Su interés era tan grande que en breves minutos redactó la carta de solicitud y la sometió a las autoridades competentes. Luego se fue a su barraca con sus compañeros sobrevivientes, se compró todos los libros de radio que consiguió en New York y se dedicó a estudiar de día y de noche, privándose de las muchas diversiones que les proporcionaban a los soldados y marinos los multi-millonarios de la quinta Avenida. Durante el tiempo que permaneció en New York solo asistió a las óperas que cantó Caruso en la Opera Metropolitana y alguna que otra reunión de carácter expansivo.

Pocos días después fue transferido a los cuarteles de los radiotelegrafistas llegados de Harvard a revalidar mediante exámenes de clave Morse, técnicas y procedimientos de tráfico. Se le ordenó presentarse inmediatamente con su ropa y demás pertenencias, porque su traslado era definitivo. Para aquella época los operadores de radio de la Armada se preparaban en la Universidad de Harvard, donde se les ofrecía un curso que duraba seis meses. Estos estudiantes, conocidos como los “Harvard Boys”, eran ya populares en los Estados Unidos. Para recibir sus licencias de tercera clase tenían que someterse a un examen de revalida en Brooklyn, en el mismo lugar donde se encontraba Vergne.

Frente a largas mesas de madera sentaban a los aspirantes, cada uno con un par de audífonos. Vergne fue llamado para recibir instrucciones el mismo día en que sometían a examen a 86 estudiantes de Harvard. El encargado de los examenes vio al joven aspirante puertorriqueño interesado en la labor de los estudiantes próximos a someterse a la prueba y lo invitó en tono de broma para que tratara de interpretar lo que escuchaba por los audífonos. Al finalizar el examen, que duró 10 minutos, se le pidió a Vergne, todavía en tono de broma que leyera su hoja. Para gran asombro suyo, y de los demás, Vergne había sido el segundo entre los 86 estudiantes. Las horas que sacrifico estudiando en su barraca no habían sido en vano. Recibió muchas felicitaciones y las insignias como operador de tercera clase. Fue entonces a despedirse de sus compañeros – los supervivientes del Antilles – con quienes había compartido el tiempo que pasó en Brooklyn.

Días después se preparaba para salir en el “Florencia H” con rumbo a Europa. Una fiebre repentina lo retuvo en tierra sin que pudiera embarcar a tiempo. Un joven de apellido Long, el más brillante del grupo de operadores de Harvard, fue asignado al puesto de Vergne en el Florencia H, que salía con un cargamento de explosivos Du Pont. Días después el Florencia H fue alcanzado por un torpedo alemán pereciendo todos los tripulantes.

Vergne fue asignado entonces al “Winbago” donde desempeñaría el puesto de primer operador. El Winbago era el vice- comodoro de un convoy de 68 barcos que saldría de Norkfolk, Virginia con rumbo a Francia. Durante la travesía, el asistente de Vergne se enfermo y nuestro compatriota tuvo que hacer una guardia de 52 horas corridas.

Cuando se acercaba el barco a Francia, Vergne recibía las noticias que transmitía en clave Morse una estación instalada en la Torre Eiffel en París. Su labor consistía en hacer la traducción de las noticias del francés al inglés.

Al llegar a Francia, en la desembocadura del río Garona, escuchó por primera vez una transmisión en telegrafía que hacia un dirigible que volaba sobre el barco.

En aquella época la Marina empleaba en algunos barcos cuatro operadores en cada turno – uno situado en el puente sobre cubierta; otro recibía las noticias y las traducía con la ayuda de un asistente y el cuarto transmitía los mensajes.  El primer radioteléfono usado por Vergne fue a bordo del “Sub-Chaser 40” en el Mar del Norte, en el 1919 y consistía de un transmisor de 30 vatios que se usaba para comunicación a corta distancia entre las distintas unidades de la flota. Los operadores solían mantener entre sí charlas durante la noche.

Al finalizar la guerra, Vergne fue a prestar servicios en el Mar del Norte en operaciones de barreminas. En el 1920, licenciado ya de la Marina, Vergne regresó a Puerto Rico como operador comercial, el primero en la Isla, respaldado por la RCA para fomentar la instalación de una estación radiotelegráfica unida a una radioemisora experimental de baja potencia. Tras semanas de estudio del negocio de cables en la Isla, Vergne sometió su plan a varias personas de dinero. La empresa comenzaría con mensajes a New York, España y los países del área del Caribe.

Nadie respaldo la empresa boricua que hubiera iniciado a una estación idéntica a la que luego instaló la RCA en el edificio Ochoa del Viejo san Juan, y hubiera atraído la radiodifusión a Puerto Rico en 1920. Solamente Don Rafael Colorado se mostró entendedor profundo del plan e hizo diligencias para lograr levantar la empresa, pero nunca pudo conseguir apoyo económico.

Hasta el proximo lunes de boricua

de Victor/KP4PQ

Multa de $180,000.00…

La FCC multa a suplidor de transmisores para Drones…

La FCC impuso una multa civil de $180,000 a una compañía de Sarasota, Florida que ha estado mercadeando transmisores audio-visuales para usarse en drones en violación a las reglas del Servicio de radioaficionados y de mercadeo. En una Orden que se dio a conocer el pasado 19 de diciembre la FCC explica que Lumenier Holdco LLC (antes conocida como FPV Manuals LLC) estaba anunciando y mercadeando transmisores de AV no certificados capaces de operar en frecuencias de radioaficionados y en otras, incluyendo bandas reservadas para el uso del gobierno Federal. Algunos de esos transmisores también exceden el limite de potencia de 1 vatio para transmisores de radioaficionados usados en modelos controlados por radio.

Las entidades que dependen de frecuencias de radioaficionados para operar transmisores de AV (audio-video) tienen que poseer una licencia de radioaficionados y deben cumplir con todas las leyes que aplican para ese tipo de operación., dijo la FCC en su Orden. La Comisión indicó que, aunque en el pasado no ha requerido que los equipos de radioaficionados se certifiquen si operan únicamente en frecuencias asignadas al Servicio de Radioaficionados, certificación es requerida si los equipos pueden operar fuera de las bandas de radioaficionados.

En enero pasado, en lo que se le llama “una queja extremadamente urgente” a la FCC, el ARRL informó una interferencia potencial de una serie de transmisores de audio/video usados en aviones no-tripulados y que se estaban mercadeando como equipo para radioaficionados. Chris Imlay, W3KD, consejero legal del ARRL dijo que esos transmisores usaban frecuencias utilizadas como ayuda de navegación, radares para control de tráfico, control de vigilancia y sistemas de posicionamiento global.

En adición al pago de la multa, Lumenier, que ya admitió el mercadeo de los transmisores de AV ilegales entraran dentro de un Decreto de Consentimiento con la FCC para transar los procedimientos de cumplimiento y dar por terminada la investigación. Este caso surgió debido a quejas recibidas por el “Wireless Telecommunications Bureau’s Spectrum Enforcement Division”.

La investigación reveló que algunos transmisores de AV mercadeados por Lumenier eran capaces de ser operados fuera de las bandas autorizadas para radioaficionados, incluyendo frecuencias reservadas para agencias, pero no estaban certificados cumpliendo con las Reglas.

Estos transmisores de AV se consideran como radiadores intencionales y tienen que cumplir con las reglas de mercadeo y con la autorización de equipos de la FCC. La Comisión indicó que Lumenier cesó de mercadear transmisores que no cumplen con las reglas luego de recibir la carta de la FCC el pasado mes de abril.

El decreto que acompañó la orden de la FCC requiere que Lumenier admita que violó las reglas que autorizan el mercadeo de ese tipo de equipos y las reglas de mercadeo, y que establezca un plan de cumplimiento para asegurar que la compañía cumplirá con las reglas de la FCC en el futuro.

Feliz Año Nuevo y hasta el proximo lunes de boricua de

Victor, KP4PQ