Gotitas de la Historia 2…

Gotitas de la Historia…

Hay tanto que aprender de la historia de la radio que da pena ver – por lo menos a mi – como perdemos el tiempo dedicándolo a necedades y a asuntos de poca importancia que algunos radioaficionados utilizan para tratar de ganar importancia engañando a los demás. Como dice el refrán, “Puedes engañar a todo el mundo algún tiempo, puedes engañar a algunos todo el tiempo. Pero no puedes engañar a todo el mundo todo el tiempo.” (Abraham Lincoln).

En muchas ocasiones el ego es tan aterrador que vivimos nuestra corta vida engañando a los demás sin darnos cuenta de que “el medio más fácil de ser engañado es creerse más listo que los demás”.

Nuestro pasatiempo – la radio – cuenta con una historia tan fértil que vale la pena de vez en cuando hablar o más bien escribir de ella. Espero que “gotitas de historia” de vez en cuando sean de interés mara muchos de nuestros lectores.

Usamos información de la ya extinta compañía Westinghouse para tratar de llevar a nuestros lectores algo que tal vez no muchos conozcan.

Durante los primeros años de existencia, la radio solo se utilizaba para llevar mensajes de un punto a otro, de un remitente a un receptor. Aun no se había concebido la radio como un medio de diversión e información para el público. Tampoco se concebía como un instrumento comercial ni se habían considerado sus posibilidades de una gran industria.

Fueron los radioaficionados quienes primeramente usaron la radio como medio de diversión, transmitiendo discos fono gráficos para el entretenimiento de sus amigos. No se había ideado aun, sin embargo, un plan para transmitir programas regulares para un público en crecimiento. Fue la estación KDKA de la Compañía Westinghouse en Pittsburg, la primera en ofrecer esta clase de servicio. El 1ro de noviembre de 1920 inauguró esta estación sus servicios regulares.

El estudio de la KDKA estaba situado sobre un garaje del hogar del Dr. Frank Conrad, ingeniero del Departamento de Investigaciones de la Westinghouse. El hizo sus primeros experimentos para la KDKA que en sus principios era pobre y de muy poca potencia, que entonces se identificaba como 8XK. Recién montada, Conrad y sus amigos tuvieron que levantar una carpa para protegerse de la lluvia. La carpa fue derribada por fuertes vientos por lo que tuvieron que trasladar el estudio al interior del garaje.

Como las condiciones acústicas eran pobres, El Dr. Conrad levantó una tienda de campaña de lona para que el equipo estuviera a prueba de ruidos. En sus primeras transmisiones el Dr. Conrad ofrecía música grabada en discos fonográficos que le regalaba una casa de música de la vecindad, a cambio de la mención de su nombre durante la transmisión. Fue esta casa, tal vez, la primera auspiciadora comercial de un programa de radio.

Las transmisiones de la 8XK atrajeron la curiosidad de muchas personas y suscitaron abundantes comentarios. Un día para gran sorpresa del Sr. H.P. Davis, vicepresidente de la Westinghouse, apareció un anuncio de una casa que ofrecía para la venta radiorreceptores específicamente para los que quisieran sintonizar la estación de la Westinghouse. Hasta entonces la Westinghouse no se había enterado de la popularidad de su emisora y del interés del público por sus transmisiones. Tal revelación trajo como consecuencia que se construyera una estación mucho más potente bajo la dirección del Sr. Conrad.

La nueva emisora se inauguró el 2 de noviembre de 1920, día de elecciones y pudo incluir en su transmisión el triunfo de Harding sobre Cox. La falta de receptores limitó la audiencia; alrededor de dos mil personas pudieron oír esta transmisión; esto no aminoró, su éxito indiscutible.

A partir de aquel día la estación continuó transmitiendo regularmente. Para asegurar un público oyente, la Westinghouse fabricó radiorreceptores muy sencillos, que repartió entre amigos y empleados de la compañía.

Entre las primeras transmisiones de interés para los radioescuchas pueden contarse la pelea de boxeo entre Ray y Dundee, el 11 de abril de 1921, el primer encuentro transmitido por radio, el campeonato de tenis por la Copa Davis, en agosto del mismo año y un juego de béisbol.

La KDKA continuó sus servicios y es una de las estaciones más potentes de los Estados Unidos (50,000 vatios). Trabaja en cadena con la NBC y sigue en líneas generales los mismos objetivos que inspiraron su fundación.

Luego de esta hazaña histórica se fundaron un sinnúmero de estaciones en la nación sobre las cuales escribiremos en próximas “gotitas de la historia”.

¡Hasta el próximo lunes de boricua!

73 de Victor, KP4PQ

La radioafición fuera del aire…

Centenario del “black-out” de la Primera Guerra mundial… Abril 6…

La Primera Guerra Mundial comenzó en Europa en Agosto de 1914 y los Estados Unidos bajo el Presidente Woodrow Wilson, estaba decidido a mantenerse neutral. Mientras las batallas y la potencia enemiga se intensificaba y Alemania comenzó a hundir barcos que trataban de evadir el bloqueo naval de Inglaterra y también barcos no militares – incluyendo el Lusitania con la pérdida de 1,200 vidas – fue inevitable que los Estados Unidos entraran en el conflicto. Los lideres de la recién fundada “American Radio Relay League” (ARRL) fomento la preparación de unos 3000 miembros con los que contaba en aquel entonces se prepararan.

Los EE.UU. le declararon la Guerra a Alemania y a Austria-Hungría el 6 de abril de 1917, y el gobierno norte-americano inmediatamente ordenó a casi todas las estaciones de radio privadas en los Estados Unidos a salir del aire o a serían tomadas por el gobierno. Por el término que duró la guerra era en contra de la ley que ciudadanos privados pudieran siquiera tener posesión de transmisor o un receptor operacional  por eso las estaciones de radioaficionados tuvieron que desmantelar sus equipos. Los privilegios para operar que tenían los radioaficionados no fueron restablecidos hasta el mes de noviembre de 1919. La Revista QST ya había restablecido la publicación unos meses antes.

Una vez los Estados Unidos declaro la guerra, los editoriales de la Revista QST invitaban a los radioaficionados cualificados a prestar sus conocimientos (desesperadamente necesitados) al servicio militar. Los que así lo hicieron fueron enlistados en la Marina que era el usuario principal de la radio sin hilos.
El co-fundador del ARRL, Clarence D. Tuska recibió una comisión como Teniente en el Cuerpo de Señales de los Estados Unidos y estableció una escuela de entrenamiento de radio en Ellington Airfield cerca de Houston, Texas.Un programa especifico fue desarrollado para reclutar a los radioaficionados voluntarios el la Reserva de la marina por el tiempo que durara la guarra – la Reserva Clase 4 dee la marina.  Los requisitos incluían que fueran ciudadanos de los Estados unidos de América, pasaran un examen físico y pudieran transmitir y recibir telegrafía a 10 PPM. Muchos radioaficionados optaron por unirse a esta reserva, el Gerente de Comunicaciones del ARRL, Fred H. Schnell, 1MO, entre ellos. Fred fue al mar como un “Chief Radioman”.

El ARRL suspendió la publicación de QST mientras duró a Guerra.

Pendiente a mas escritos de la historia en <kp4boricua>

Hasta la proxima , 73 de

Victor, KP4PQ

Como pasan los años…

dificilComo pasa el tiempo…

Hace algunos años, más o menos ochenta y ocho, los candidatos aspirantes a una licencia de radioaficionado tenían que prepararse, sin manuales de estudio, sin bancos de preguntas (“pools”), sin preguntas y repuestas, solo un “Elemer” si lo encontraba, para su examen. Más aun, tenía que esperar que llegara un barco de la marina norteamericana ya que los únicos autorizados a examinar eran los capitanes de dichos barcos. Luego de esa larga espera y aprobar un examen de telegrafía y otro de teoría, si lo lograba, unos meses después recibía su licencia para entonces comenzar construir sus equipos y antenas. Recordemos que no existían equipos comerciales.  Así se forjaban los radioaficionados de aquel entonces.

Más tarde las cosas cambiaron un poco y los exámenes los ofrecían inspectores de la FCC en algunas de sus oficinas de campo en toda la nación. En Puerto Rico tuvimos la suerte que una de esas oficinas se estableció en el viejo edificio del correo del Viejo San Juan. Las reglas de la FCC especificaba que si una persona residía dentro de 125 millas de una oficina, tenía que personarse el día anunciado para exámenes en dicha oficina. En nuestra isla nadie residía más lejos de 125 millas de la Capital por lo que era necesario viajar a San Juan. Es bueno decir que las carreteras de Puerto Rico no eran de lo mejor por lo que un viaje, por ejemplo, de Ponce a San Juan por la “Piquiña” tardaba unas 3 a 4 horas. Una vez en San Juan había que esperar que el Inspector regresara de la inspección de los barcos en puerto para tomar los exámenes. Los que verdaderamente estaban interesados en ser radioaficionados tenían que amoldarse a esa rutina.

El asunto no termina ahí, luego de tomar los exámenes había que esperar varios meses para recibir una de dos cosas, un sobre con la deseada licencia u otro con una carta diciendo que fracasó. El inspector no le decía al candidato si aprobó o no los exámenes. El único indicio era que si no aprobaba el examen de telegrafía, no le permitían tomar el de teoría. Solo le decían … “Sorry, you have to come again when you are ready”.

Al pasar del tiempo en los años 80 el gobierno federal se vio obligado a recortar el presupuesto de casi todas sus agencias y la FCC no fue la excepción. La FCC cortó sus exámenes a cada 3 meses y más tarde decidió no ofrecer más exámenes y en el futuro los radioaficionados tenían que examinarse entre ellos mismos si querían hacer un “up-grade”.

A fines de 1982 el Congreso aprobó y el Presidente Ronald Reagan firmó la ley conocida como la Ley 97-259 que enmendó la Ley de Comunicaciones de 1934 donde le permitió a la FCC aceptar los servicios voluntarios y sin compensación de radioaficionados licenciados para preparar y administrar exámenes. Así nació el “Volunteer Examiner Coordinator Program”(VEC). En el 1983 se celebró la primera sesión de exámenes bajo el nuevo método y se examinaron unos 600 radioaficionados durante el Hamvention en Dayton.

Hace una década, quizás un poco más en Puerto Rico había 5 grupos examinadores bajo distintos VECs. Los más prominentes eran el ARRL/VEC y W5YI/VEC. Se examinaba en varios puntos de la isla, en marquesinas, en los altos de ferreterías, en fin en todas partes. No pasó mucho tiempo para que la FCC descubriera un esquema de fraude, canceló las sesiones de exámenes, desacredito a varios VEs y cancelo decenas de licencias. Por razones de seguridad y confiabilidad el ARRL/VEC decidió mantener un solo equipo de examinadores en la isla. Otro VEC que operaba en la isla fue eliminado y ya no examina en Puerto Rico. Los dos equipos de examinadores (VEs) en Puerto Rico cubren las necesidades de Puerto Rico con exámenes todos los meses. Las licencias tardan entre 3 y 10 días en ser publicadas en el banco de datos de la FCC en contraste con la larga espera de uno a tres meses que tardaban en llegar a los nuevos radioaficionados luego de examinarse.

El ARRL/VEC ha examinado en Arecibo, Aguadilla, Bayamón, Cabo Rojo, Caguas, Carolina, Fajardo, Guayama, Gurabo, Hatillo, Hormigueros, Humacao, Juana Díaz, Juncos, Lares, Las Piedras, Mayagüez, Ponce, San Juan, San German, Salinas, Aeropuerto Internacional, y Miami, FL. Tal vez se nos han escapado otros pueblos. Este equipo que acredita el ARRL tiene por costumbre ir a cualquier punto de la isla cuando se le invita, siempre y cuando se cuente con por lo menos 10 candidatos a examen.

Recientemente la FCC por razones de economías ha privatizado la asignación de licencias a clubes, ha eliminado el uso de papel especial de seguridad para las licencias y últimamente ha eliminado el envío de nuevas licencias por correo. Cada candidato que apruebe sus exámenes o logre un “up-grade” tendrá que bajar una copa oficial de su licencia vía Internet o solicitarla individualmente a la Comisión.     Como pasa el tiempo…

Pensamiento—Haz siempre lo correcto. Eso gratificará a muchos y sorprenderá al resto. MARK TWAIN.

Hasta la proxima,

de Victor-KP4PQ

Como comenzó…

Jesus T. Piñero, Enrique Camuñas, Luis Rexach, J. Maduro, J Agusty. Luis Rexach (hijo) mascotas.
Jesus T. Piñero, Enrique Camuñas, Luis Rexach, J. Maduro, J Agusty. Luis Rexach (hijo) mascota. (Foto: KP4 en 100 X 35)

Nos dice la historia…

[Del libro “KP4 en 100 X 35]

Hace 100 años este año,  se comenzó a sentir el principio de la radioafición en Puerto Rico. Nos dice Victor Madera, KP4PQ en su libro “KP4 en 100 X 35”  lo siguiente:

“Para el 1916 ya en Puerto Rico había una serie de entusiastas que se dedicaban a estudiar los fenómenos de la radio. Leían cuanta revista o periódico llegaba a sus manos. Ya se publicaba la Revista QST cuyo primer número salió al público en el mes de diciembre de 1915. Los interesantes artículos que reseñaban las noticias sobre comunicaciones a larga distancia les hacían escudriñar cada revista y cada periódico para enterarse de las extraordinarias posibilidades que brindaba la radio.

Sobresalió de entre todo ese grupo de experimentadores Don Joaquín Agusty, natural del poblado Rosario cerca de la ciudad de Mayagüez, Puerto Rico. Aunque era relojero, dedicaba su tiempo libre a leer manuales y libros sobre la radio. Más tarde se mudó a la capital, y en un pequeño mirador en el número 3 de la Calle San José de San Juan comenzó a fabricar un modesto equipo utilizando las instrucciones que encontró en una de las revistas de la época.

Instaló una antena de alambre sujeta por  varas de bambú y dedicó su tiempo a refinar su rústico receptor de radio. Paso mucho tiempo con los audífonos en sus oídos sin oír nada pero no se desanimó, estaba seguro de que su radio estaba funcionando bien. Un día el silencio se interrumpió y Don  Joaquín alcanzó a oír unos ruidos estridentes, era un mensaje que enviaba la estación de la marina en la parada 8 de Santurce. Eso hizo a Agusty muy feliz pero por poco tiempo – estalló la Guerra Mundial y todas las actividades de comunicaciones por radio fueron interrumpidas.

Concluyó la guerra y con el mismo entusiasmo Agusty construyó un nuevo equipo de radio y siguió experimentando con el mismo interés que antes. Ya para el 1920, el escuchar mensajes era una rutina pero sin saber lo que decían debido a que no entendía el código Morse. El interés aumentaba y Agusty junto a su hijo adoptivo Enrique Camuñas y otros interesados que se unieron, formaron en el 1921 el primer club de radioaficionados en Puerto Rico. el Porto Rico Radio Club”. Este se incorporó oficialmente en el 1922. Todos los socios se dedicaron a estudiar el código Morse y obtuvieron sus licencias. Fueron ello entre otros: Don Jesús T. Piñero, 4KT; quien más tarde, en el 1946 fue nombrado por el Presidente Truman primer gobernador puertorriqueño en la Isla; Don Facundo Bueso, 4DA; Don Ramón Mellado; Don Joaquin Agusty, 4JE; Don Luis Rexach, 4OI; Don Mario Castro, 4RL; Don Ulises Marín, 4JA; Don Pedro Rodríguez, 4BJ; Don Ángel Lebró, 4UG; Don Arturo Saldaña, 4TL; Don Isidro Baldrich, 4UR; Don José Maduro, 4KS y don Enrique Camuñas, 4LG.

Se dice que el primer radioaficionado puertorriqueño en obtener una licencia fue Don Enrique Camuñas, sin embargo luego de una minuciosa búsqueda por el autor, entendemos que el primer puertorriqueño en obtener una licencia fue Don Julio Conessa, quien la obtuvo mientras estudiaba en Baltimore, Maryland en el 1916. Don Julio fue el fundador, diseñador, constructor de la Estación de radio Ponceña, WPRP. Recordamos que la torre de antena de la estación estaba construida de madera. La antena se componía de alambres suspendidos a todo lo alto de la torre. La estación estaba localizada en el Callejón Comercio de la Perla del Sur, Ponce.”

Hasta el próximo lunes,

73 de Victor/KP4PQ

De verdad… ¿Quieres ser radioaficionado?

An Elmer¿Quieres ser radioaficionado?

Hace 65 años, en el siglo pasado, tuve la suerte de que un “animalito” me mordiera en la escuela y como por arte de magia me entusiasme con las comunicaciones por radio. Desde muy joven rebuscando las páginas del libro que en aquel entonces llamaban el “Libro de Ciencias” encontré un proyecto para construir un transmisor de radio que como es natural iba unido a la construcción de un radio de galena. Recuerdo que la bobina para sintonizar se hacía envolviendo no sé cuántos pies de alambre de cobre en el cartón que siempre sobraba cuando un rollo de papel sanitario se termina. Junto a un amigo de la infancia decidimos fabricar, siguiendo las instrucciones del libro, el transmisor que resultó transmitir en las frecuencias de “broadcast” o sea donde transmiten las estaciones de AM comerciales.

En aquella época de estudiante nada sabíamos de lo que era la FCC y mucho menos de las reglas que controlaban la radio. Solo conocía una estación comercial que había en el centro de la ciudad (que no voy a mencionar) y su torre de antena estaba fabricada de madera. La antena era un cable de cobre atado a una de las patas de la torre. La estación era la WPRP y para los que saben de estos asuntos de radio ya se enteraron de la cuidad a la que me refiero.

Una vez completados los transmisores, pasaron a prueba de fuego. Logramos dejarnos oír de un extremo de la ciudad al otro, pudimos hablar y tocar música sin dificultad hasta que un buen día un inspector de la Comisión Federal de Comunicaciones nos hizo pasar un susto y nos obligó a cesar y desistir de nuestras transmisiones, lo que hicimos inmediatamente temiendo que nuestros padres se enteraran y nos “arrodillaran sobre un guayo” como decían nuestros abuelos.

Leyendo de los libros que nos regaló el inspector nos enteramos de la reglas federales y de algo que llamaban radioafición. Nos acercamos a personas que ya hacía años estaban en la radioafición y ellos gustosamente nos sirvieron de “Elmers” que no era otra cosa que padrinos o tutores para aprender y adentrarnos en el mundo maravilloso de las comunicaciones. Entonces fue que aprendimos lo que era la radioafición.

Nuestros “Elmers” nos enseñaron a ser respetuosos y disciplinados, a entender la teoría de radio y a aprender telegrafía a 15 palabras por minuto que entonces era requisito para obtener la licencia. Nos enseñaron como fabricar equipos y nos prepararon para tomar el examen para obtener la licencia “Clase B”. No existían las licencias Novice, Technician y mucho menos la Advanced y la Amateur Extra. Sola existía la licencia “Clase B” hoy General y la “Clase A” que luego fue la Advanced.

El día señalados viajamos a San Juan por la carretera de las 1000 curvas y tomamos el examen en el viejo edificio del correo de la Capital. Ahí comenzó la larga espera, no le decían a los candidatos si aprobaban o no los exámenes de telegrafía y teoría, había que esperar por el cartero.

Tres meses más tarde llego el sobre de la FCC con la tan esperada licencia. Comenzamos a fabricar el transmisor y por fin… el primer QSO en el aire, en 10 metros y en telegrafía. En adelante todo fluyó como a pedir de boca. Tuvimos la oportunidad de estrenar la banda de 40 metros, ver llegar el SSB para remplazar el AM, llego el SSTV que tomaba varios minutos para poder ver una imagen en TV y en fin pasar por la novedad del DXCC, el WAS, las expediciones, los certificados, las QSLs entonces de papel, la oportunidad de transmitir desde todos los municipios de la isla en el famoso “Radio Paseo por Puerto Rico”, la operación durante la celebración los 450 años de la Ciudad de San Juan y del Quinto Centenario del Descubrimiento, los 500 QSOs desde la Santa María, el estreno de la KF4SJ, el primer indicativo de evento especial en Puerto Rico y  otras tantas actividades bonitas que ya han ido al olvido.

Old Ham StationPasó el tiempo y a la vez los años y llegamos a la época donde ya habíamos pasado por todos los “kioscos” de la radio y nada nos era una nueva sorpresa. Llegó el momento de buscar otra cosa que hacer.

Dirán ustedes amigos lectores, … ¿A qué viene este sermón? No los culpo, les cuento esto como introducción a un tema interesante. ¡Llegamos al presente!

Al pasar de los años he notado que la radioafición ha cambiado, ya existen muy pocos Elmers, los exámenes han llegado a ser tan simples que no es necesario estudiar mucho para aprobarlos pero, nada de eso me preocupa, lo que de verdad me preocupa es que por alguna razón los radioaficionados saben menos y menos cada vez. Aprueban un examen obtienen una licencia y suelen decir… “¿Y ahora qué?”. No saben qué hacer, no tuvieron la oportunidad de operar una estación de un Elmer ya que no hay casi ningún Elmer y muchos radioaficionados se niegan a compartir conocimientos.

Yo he estado escribiendo manuales de estudio en español desde hace más de una década, tal vez casi dos. Muchos usan el libro, estudian, se preparan y aprueban el examen pero… ¿Ahora qué?

En estos momentos estoy escribiendo el nuevo libro de estudio para los exámenes de Technician que cambian el 1ro de julio de 2014. Le he dado mucho pensamiento y luego de revisar el nuevo material para el examen he decidido cambiar la tónica del libro. El próximo no será solo un libro de teoría con preguntas y contestaciones, será también un texto de referencia para aquellos que quieren saber algo más que las preguntas y respuestas que le van a ayudar a aprobar el examen, será un libro para tener en la estación y usarlo como referencia practica donde encontraran mucho más que preguntas y respuestas, encontraran lo que siempre han querido aprender y nunca se han atrevido a preguntar.

La filosofía de los exámenes va a cambiar, los exámenes van a cubrir más el tema de cómo operar y menos la teoría obsoleta que cubrían los exámenes anteriormente. Los tubos al vacío y otra teoría antigua está desapareciendo. En el nuevo examen de Technician veremos más “manos a la obra” y menos teoría antigua. Tenemos que acabar con el… ¿Y ahora qué? Necesitamos más y mejores radioaficionados en Puerto Rico.

Gracias por permitirme desahogarme, me hacía mucha falta… hasta el próximo lunes.

El nuevo libro incluirá los siguientes temas además de las preguntas y repuestas del nuevo examen de Technician:

  • Introducción
  • Radio y el Fundamento de las Señales
  • Electricidad, Componentes y Circuitos
  • Propagación, Antenas y Líneas de transmisión
  • Equipos para Radioaficionados
  • Comunicando con otros Radioaficionados
  • Regulaciones para la licencia
  • Regulaciones de cómo Operar
  • Seguridad

Descubra el nuevo mundo de las comunicaciones por radio. El Servicio de Radioaficionados ofrece una mezcla única de servicio público, tecnología y experimentación con electrónica pensando siempre que “La radioafición es Diversión”. Podrá usar sus habilidades para proveer comunicaciones durante desastres y emergencias cuando todo lo demás fracasa. ¡Buena suerte!

La radioafición… PARTE I

La historia de la radioafición…

Estamos seguros de que a todos nosotros ya radioaficionados se acercan personas con gran interés hacia la radioafición. En ocasiones se nos hace difícil explicar en detalle lo que es nuestro pasatiempo y los muchos detalles que envuelve el Servicio de Radioaficionados. Estas notas no tan solo sirven para resumir nuestro pasatiempo y refrescar nuestra memoria, pero primordialmente son una forma de llevar a los candidatos potenciales un resumen de nuestro pasatiempo. Tener a la mano una copia de este escrito puede muy bien traer a nuestras filas un nuevo radioaficionado. Veamos…

¿Qué es la radioafición?

El origen de la radioafición se extiende a la última parte de siglo 19, pero la radioafición como se practica al presente comenzó al principio del Siglo 20. El primer “First Annual Official Wireless Blue Book” de la Asociación Inalámbrica de América que se produjo en el 1909, contiene la primera lista que se conoce de estaciones de radioaficionados.

Esta primera publicación que podemos llamar “Call Book” identifica las primeras estaciones de radiotelegrafía inalámbrica en Canadá y los Estados unidos de Norte América., incluye 89 estaciones de radioaficionados.

Como la radio en general, el nacimiento de la radioafición estaba fuertemente asociada con varios experimentadores. A través de toda su historia, los entusiastas a la radioafición han contribuido significativamente a la ciencia, la ingeniería, la industria y a los servicios sociales.

Investigaciones llevadas a cabo por radioaficionados han sido responsables de la creación de nuevas industrias, a fabricado grandes economías, y salvado muchas vidas durante emergencias. La radioafición también se ha usado en el salón de clases para enseñar Inglés, desarrollar destrezas, geografía, matemáticas, ciencia y técnicas de computadoras.

Los “hams”…

El término “ham radio” fue al principio una connotación peyorativa que tildaba a los operadores radioaficionados con un término popular en el siglo 19 que quería decir que una persona no era Buena en algo, como por ejemplo – “ham fisted” o “ham actor”. Se usaba para describir a los operadores telegrafistas malos. Subsecuentemente, la comunidad adopto esta frase y ha crecido su uso al correr de los años.

Actividades y prácticas…

Las muchas facetas de la radioafición atraen a personas con múltiples intereses. Muchos radioaficionados comienzan porque les fascina la comunicación por radio y luego combinan otros intereses para disfrutar mejor del pasatiempo. Algunas de las áreas interesantes de la radioafición son: concursos por radio, el estudio de la propagación, comunicaciones de emergencia y servicio público, experimentación técnica, y redes de computadoras.

Los radioaficionados usan una gran variedad de modos para transmitir. Entre los más comunes modos de transmisión de voz existen la modulación de frecuencia (FM) y banda lateral (SSB). El FM ofrece señales de radio de alta calidad mientras que el SS Bes excelente para comunicaciones a largas distancias, especialmente cundo el ancho de banda está restringido.

La radiotelegrafía usando el código Morse que también se conoce como “CW”, que viene de “onda continua” es la extensión de la antigua telegrafía por alambres que fue desarrollada por Samuel Morse y viene desde los primeros días de la radio.

Siguiendo las tendencias de la tecnología moderna, los modos digitales usando computadoras han remplazado en gran medida al CW para aplicaciones comerciales y militares. Sin embargo muchos radioaficionados siguen usando el CW que resulta ser un arte en las comunicaciones, particularmente en las bandas onda corta para comunicaciones y trabajo experimental. Nos atrevemos a decir que hoy día, cuando el CW no es un requisito para obtener una licencia, hay más operadores usando telegrafía que cuando era requisito.

Morse, usando codificaciones aceptadas internacionalmente usan el Código “Q” que es muy útil especialmente en comunicaciones con radioaficionados que usan un lenguaje diferente al nuestro. El CW es también bien popular entre operadores que usan “QRP” o sea transmisores con bien poca potencia y los que disfrutan fabricando sus propios equipos ya que los transmisores de CW son fáciles de construir.

El demostrar la capacidad de transmitir y recibir CW, por muchos años fue un requisito para obtener una licencia de radioaficionado que permite operar en frecuencias por debajo de los 30 MHz. Siguiendo los cambios en las regulaciones internacionales en el 2003, ya a los países no se les requiere que exijan el conocimiento de CW para obtener una licencia. La Comisión Federal de Comunicaciones (FCC) eliminó ese requisito para todas las licencias de radioaficionados el 23 de febrero de 2007.

Las computadoras modernas hacen posible el uso de los modos digitales como por ejemplo el radioteletipo (RTTY) que antes requería equipos complicados y muy voluminosos.

Los radioaficionados trabajaron en el desarrollo de “packet radio” en el 1970 usando protocolos como AX.25 y TCP/IP. Modos especializados como PSK-31 permiten transmisiones sumamente eficientes con baja potencia en las bandas de onda corta.

Echolink que usa la tecnología VoIP (voice over IP) permite a los radioaficionados comunicar usando una conexión de Internet conectada a repetidores y nodos de radio, mientras que IRLP permite enlazar repetidoras para lograr coberturas mas amplias.

La televisión de barrido rápido (fast scan) ha ganado popularidad debido a que se pueden usar equipos domésticos como camcorders y tarjetas de video en las PC. Debido al ancho ancho de banda que se requiere, la Tv de radioaficionados esta en 70 cm (420 MHz–450 MHz) y de forma limitada en 33 cm (902 MHz–928 MHz), 23 cm (1240 MHz–1300 MHz)y en frecuencias más altas.

Los sistemas de repetidores permiten transmisiones en VHF y frecuencias más altas que cubren largas distancias. Los repetidores por lo general se localizan en lo alto de montañas y edificios altos por lo que permiten comunicar a largas distancias usando “handies” o equipos móviles. Su cobertura mejora cuando se enlazan usando otras bandas de radio, líneas telefónicas o el Internet.

Los satélites para radioaficionados se pueden acceder, en ocasiones hasta con un “handi” y la antena “rubber-duck”. Los radioaficionados también usan la luna como reflector de las ondas de radio. Los radioaficionados también pueden comunicar con la Estación Espacial internacional (ISS) debido a que muchos astronautas y cosmonautas son radioaficionados.

Las licencias…

Todos los países que autorizan a ciudadanos con licencias usar la radioafición, requieren que los operadores  tengan conocimientos y conozcan los temas y conceptos principales de la radio aprobando un examen. A cambio los radioaficionados reciben privilegios para utilizar los distintos segmentos del espectro usando una amplia gama de técnicas y mucha más potencia comparada con la permitida a otros servicios como por ejemplo CB, Family Radio o PMR446 que requieren el uso equipos aprobados y con restricción de frecuencias, alcance y potencia. No hay limitación de edad para ser radioaficionado.

Los países tiene sus propios métodos para administrar exámenes. Los interesados deben aprobar distintos exámenes para demostrar sus conocimientos técnicos, su habilidad como operadores y el conocimiento de las leyes y reglas que aplican para evitar la interferencia con otros radioaficionados y otros servicios. Se ofrece una serie de exámenes, cada uno más complejo que permiten más privilegios: más frecuencias, más potencia. Al aprobar estos exámenes el candidato recibe una licencia y unos indicativos apropiados para cada país. Estos indicativos son únicos y no se repiten en otros países del mundo.

En los Estados Unidos de América y sus posesiones las comunicaciones por radio están reguladas por la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC). El Servicio de Radioaficionados ofrece tres niveles de licencias – la clase Technician, la General y la Amateur Extra. Estas permiten a los operadores que aprueban los diferentes exámenes utilizar las distintas frecuencias, usar más alta potencia y privilegios de acuerdo con la Parte 97 del Código Federal que regule el Servicio de Radioaficionados.

En algunos países se requiere poseer una licencia válida para poder comprar equipos de radio. Las licencia son válidas únicamente en el país que las expide o en algún otro país que tiene privilegios recíprocos con el país que expide la licencia. Los requisitos y privilegios que se le otorgan a los radioaficionados varia de país en país, pero por lo regular siguen las regulaciones establecidas por la Unión Internacional de Comunicaciones y las distintas Conferencias Mundiales de Radio.

Más sobre este tema en futuras publicaciones…

Nosotros y la guerra…

Un Siglo de Radioafición y el ARRL

La radioafición es su papel patriótico…

Cuando los Estados Unidos estaban acercándose al punto de entrar en la Segunda Guerra Mundial, pusieron más restricciones a los radioaficionados. Se les permitía hablar solamente con estaciones dentro de la nación… No DX.

En aquel entonces se conocía evidencia contundente en cuanto a actividades subversivas y estaciones de radio clandestinas en la nación Americana. La FCC ordenó a todos los operadores de radio con licencias, tanto comerciales como radioaficionados, a suministrar su huellas digitales, una foto tipo pasaporte y prueba de ciudadanía en o antes del 15 de octubre de 1940.

Se le hizo necesario a la FCC a aumentar sus actividades de monitoreo y en la edición de QST de septiembre de 1940 se invite a que unos 500 radioaficionados llenaran las plazas de “operadores de monitoreo”. Casi todas las posiciones se llenaron rápidamente por radioaficionados. La bien conocida “División de Inteligencia de Radio” estaba supervisada y operada casi en su totalidad por radioaficionados bajo la dirección de George Sterling, W3DF.

La Reserva de Comunicaciones de la Marina  y el Ejercito aumentaron el reclutamiento de radioaficionados como radio-operadores y técnicos de reparación de equipos, y una vez más los radioaficionados respondieron en gran número. En adición el “Civilian Conservation Corps” y el “National Youth Administration” reclutaron muchos radioaficionados como instructores. Durante ese periodo el ARRL inauguró su programa de habilidad para copiar CW y más de 900 radioaficionados sometieron copias de mensajes de W1AW para obtener certificados.

Nuestra nación seguía en el estado de “neutralidad positiva” pero seguían existiendo necesidades en las cuales los radioaficionados ayudaban en el esfurzo de guerra antes de que la nación se envolviera. Uno de esos esfuerzos fue el “Civilian Technical Corps” que mantenía y operaba los sistemas de radar de Inglaterra, que en aquel momento funcionaba en la parte alta de de HF y en la baja de VHF.

Uno de esos sistemas de radar fue altamente importante – el “Britain’s Chain Home” que se construyó para detectar a los bombarderos Alemanes con tiempo suficiente para poder atacarlos sobre el canal Inglés. “Chain Home” operaba entre los 22 y 25 MHz. Aunque esa frecuencia traía grandes problemas, se usó debido a la facilidad de poner sistemas en operación rápidamente usando la tecnología y los equipos existentes.

El sistema de “Chain Home” de Inglaterra  era operado por mujeres del “Women’s Auxiliary Air Force. El trabajo de escanear tubos de rayos catódicos en el sistema por estas expertas mujeres logró que fuera todo un éxito para detector a los enemigos.

Instalaciones de tres o cuatro torres de unos 360 pies de altura se construyeron en varios lugares estratégicos en la costa del Canal Inglés para sostener  antenas gigantescas de alambre. Algunas de estas torres todavía existen y se usan para antenas de sistemas comerciales.

La radioafición es parte integral de los sistemas de defensa de la nación Norteamericana desde temprano en la historia. Debemos honrar ese merito siendo buenos radioaficionados y cumpliendo con las regulaciones que controlan al Servicio de Radioaficinados. Paremosnos frente a un espejo y mirándonos a los ojos digamos… ¿Estoy haciendo mi parte como buen radioaficionado?

Si te contestas a ti mismo — SI! te felicitamos. Si contestas NO, ya es tiempo de que recapacites y te conviertas en un buen radioaficionado.

Este artículo se escribió gracias a la colaboración de Al Brogdon, W1AB