Comienzos de la radio…

Don Joaquin Agusty- 4JE

De la Radio en Puerto Rico…

Ya pasado un siglo, en el 1916 algunos jóvenes que experimentaban con la electricidad se enteran mediante la lectura de periódicos y revistas de los distintos inventos que se desarrollan en las comunicaciones inalámbricas. Les interesa sobremanera la radiotelegrafía que para ellos es algo más allá de su comprensión. Enviar mensajes y hacer posibles comunicaciones a larga distancia es algo maravilloso. Estas lecturas les interesa cada día más y pronto nace un nuevo pasatiempo – la radio. Entre sus interesantes lecturas aparecen artículos de como construir transmisores y receptores de radio.

Don Joaquín Agusty nacido en el barrio Rosario cerca de Mayagüez y que estudiaba en una escuela rural y a la vez practicaba la relojería, se entusiasmó en la radio y pronto se alejó de la relojería para comenzar un nuevo trabajo con el gobierno insular en el Arsenal de la Marina en el viejo San Juan. En su tiempo libre se entretiene leyendo revistas y manuales sobre la electricidad. En sus lecturas encuentra información de como fabricar artefactos eléctricos, entre ellos, el como fabricar un receptor de radio. El artículo le llenó de entusiasmo y comenzó a hablar del tema con sus amigos, pero ninguno se interesó en el tema. Ahora solo, poco a poco consiguió los componentes necesarios y consiguió galena, un mineral que tiene el poder de rectificar una corriente alterna. Así comenzó su nuevo pasatiempo.

Estación (4JE) en el Mirador de San Jose #3 en el Viejo San Juan

Algún tiempo después, em su mirador en la calle San José #3 monto su pequeño taller y en su mesa de trabajo ya tiene algunas baterías, pedacitos de galena, una bobina, un condensador y pedazos de metal y unos audífonos. Con todo esto esperaba construir un aparato receptor. En el techo, atrayendo a los curiosos vecinos y otras personas que caminaban por las calles del viejo San Juan construyó una antena usando postes de bambú. Entre ratos lee los libros y poco a poco va construyendo un artefacto que supone ser un receptor de radio. Todos los días se colocaba sus audífonos con la esperanza de escuchar algo, pero solo escuchaba silencio. Un día para su sorpresa escucho una combinación de estruendosos ruidos, se enteró de que eran mensajes que enviaba una estación del gobierno federal localizada en la parada 8. Agusty se siente muy complacido y decide comenzar a estudiar la clave que se usa para descifrar mensajes.

En el 1912 se había establecido en Puerto Rico la primera estación del gobierno americano – la NAU. Se podían ver desde lejos tres torres de madera pintadas de blanco que servían de sostén para una antena a un transmisor de chispa –  la NAU. Esta estación servía para ponerse en contacto con los barcos que se acercaban a la costa. No existían mensajes de voz, solo se transmitía en la clave internacional de puntos y rayas. La NAU fue la escuelita de aprendizaje de los radioaficionados puertorriqueños.

La Primera Guerra Mundial interrumpió todas las actividades de radio que se realizaban, pero tan pronto finalizó el conflicto, Agusty construyó un nuevo equipo de radio y continuó con sus experimentos y a la vez interesó a su hijo adoptivo, Enrique Camuñas que con suma facilidad y rapidez aprendió la clave internacional de radio. En aquella época se requería un permiso que expedía el comandante de la Armada para poder poseer una estación. En el 1920, Camuñas va a la NAU para tomar los exámenes requeridos y los aprobó convirtiéndose en el primer radioaficionado en obtener una licencia en Puerto Rico. Sus siglas asignadas fueron 4LG y fue seguido por Agusty (4JE) que se examinó poco después seguido por Don Facundo Bueso (4DA) y muchos otros.

En el 1923 la estación que hasta entonces estaba en la Parada 8 fue trasladada a Cayey con la nueva identificación NZR. La desaparecida NAU fue para los radioaficionados puertorriqueños lo que fue la NAA para los americanos. La estación de Cayey (NZR) funcionó con un alternador tipo Alexanderson y se convirtió en una de las estaciones más potentes del mundo. Arlington tuvo la primera, Colón en Panamá la segunda y había otra en Europa.

Mientras tanto, en Carolina don Jesús T. Piñero venía interesándose en la radio desde el 1919 pero sin conocer las actividades que llevaba a cabo don Joaquín Agusty. Para ese tiempo ya se estaba popularizando la telegrafía entre los radioaficionados. Piñero preparó con la ayuda de un cristal de galena un receptor simple para radiotelegrafía. Instaló el equipo en su residencia en Carolina. Un día paseando por las calles de San Juan observó la antena sobre el mirador de la calle San José y sospecho que era de una estación similar a la que el operaba en Carolina y decidió subir para conocer a su dueño. Caminó alrededor de la manzana varias veces tratando de conseguir la entrada, pero sus intentos no tuvieron éxito ese día.

Volvió Piñero a Carolina y se limitó a escuchar mensajes de la estación NAU del gobierno en San Juan y de los barcos que se acercaban a la costa. Después de eso sucedió algo muy interesante mientras Piñero trabajaba en un proyecto de su tropa de Niños Escuchas para exterminar las ratas en Carolina. Se le encargó a Piñero comprar ratoneras en la Ferretería Finlay de San Juan donde fue atendido por el joven Enrique Camuñas. Mientras despachaban las ratoneras a Camuñas le llamó la atención el distintivo que llevaba Piñero en su ojal. Era la insignia en forma de diamante del ARRL a la cual ambos pertenecían. Camuñas se identificó con Piñero como miembro de la misma institución informándole que su padre adoptivo, tenia una estación en San Juan. De allí salieron a visitar la estación y así fue como Piñero conoció los trabajos que levaba a cabo Agusty. Desde entonces fueron amigos inseparables.

Más sobre este interesante relato en próximas ediciones de <kp4boricua.org>.

Hasta el próximo lunes de boricua,

73 de Victor/KP4PQ.